Sin Metta World Peace llega el fin de una era

EL SEGUNDO – La entrevista de salida de Metta World Peace el jueves por la mañana tuvo mucho olor a despedida.

Tras un cierre de temporada de película, liderando con 18 puntos al equipo a su quinta victoria consecutiva ante los Pelicans y anotando el último punto de la temporada de los Lakers ante Warriors, el veterano se encargó rápidamente de revelar los planes de la organización en cuanto a su futuro.

“Lo que dijo Magic (Johnson) es que probablemente no me traerán de regreso”, comentó.

Horas más tarde, Rob Pelinka explicó el razonamiento.

“Queríamos claridad cristalina, y lo otro que queríamos dejar claro es que Metta siempre será bienvenido aquí”, avisó. “Creo que lo que él representa, en cuanto a lo que es como ser humano, y pensar en la adversidad y las diferentes cosas que debió superar, es un jugador del que todos aman su ética de trabajo, todos aman su compromiso a ser la mejor versión de sí mismo. (También) el pensar en otros, lo que significó para nuestros jugadores jóvenes, y cómo fue un líder toda la temporada. Él aclaró que todavía quiere seguir jugando pero cuando ese camino se termine, nosotros sabemos que será una gran parte de Los Angeles Lakers”.

Luke Walton, compañero suyo entre 2009-2012, observó que no fue una determinación fácil de tomar o comunicar, pero agregó que si World Peace continúa con la idea de jugar 20 temporadas en la NBA – como ha mencionado en más de una ocasión – lo más justo era darle tiempo suficiente para que su representante pueda conseguirle una oportunidad en otro destino.

“Obviamente es duro”, reconoció. “Metta es más que un jugador que dirigí, es un amigo, es un viejo compañero con el que ganamos un campeonato juntos. Es uno de los favoritos de los Lakers y para mí, dirigiendo en mi primer año, él fue de tremenda ayuda todo el año en ayudando a guiar y apadrinar a estos muchachos en el camerino. Yendo a la reunión, por respeto a Metta, (queríamos) ser honestos sobre adónde nos vemos yendo en el futuro, y si quiere seguir jugando, no es justo no decírselo”.

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El jugador se mostró un tanto contrariado por la noticia, y aunque aclaró que no había tenido suficiente tiempo para digerirla, dejó entrever que todavía no está listo para colgar las botas. Lo que sí descartó, de momento, es la posibilidad de volver a jugar en el exterior.

“Depende”, dijo. “Antes hubiera dicho que no (al retiro) porque disfruto de jugar. Sigo disfrutando de jugar. Obviamente un día me gustaría (ser entrenador)”.

La gerencia de los Lakers se encargó rápidamente de hacerle saber que les encantaría seguir contando con él en la franquicia.

“Le dijimos además, que si eso no funciona, que nos gustaría tenerlo en algún (rol), que regrese y hable con nosotros y veremos cómo podemos hacer para tenerlo cerca y ayudando a los jóvenes”, dijo Walton. “Queremos darle la opción y la oportunidad de que llegue a esos 20 años antes de llegar a eso”.

Si este realmente fue el fin de su paso por L.A., World Peace se irá con 358 partidos disputados en temporada regular, y otros 41 en playoffs.

Con la púrpura y dorada, él promedió 8.9 puntos, 3.6 rebotes y 1.2 robos (10.8 puntos, 4.0 rebotes y 1.4 robos en postemporada).

El momento que lo tendrá por siempre en el corazón de la afición es el triple que encestó sobre el final del Juego 7 de las Finales de 2010, que sirvió para derrotar a los Boston Celtics en STAPLES Center y asegurar el decimosexto título en la historia de la franquicia.

Desde entonces, las dudas que despertó en su momento por llegar a reemplazar a Trevor Ariza – producto de UCLA, Westchester High y campeón en 2009 – se convirtieron en aplausos y un cariño que al día de hoy sigue creciendo.

World Peace, además, era el último vestigio en cancha de aquel maravilloso equipo que Kobe Bryant, Pau Gasol y Phil Jackson llevaron a la gloria hace ya casi siete años.

Es por eso que las ovaciones de pie que recibió el veterano en las últimas semanas en STAPLES Center fueron orgánicas. Un tributo a un jugador que se ganó el afecto de Los Ángeles jugando con pasión, entregando todo y colaborando para colgar un nuevo banderín – además de hacerlo ante el rival más odiado.

Esos incansables choques de palmas también presagiaban un posible adiós, y la vez fueron el tributo más sincero.

World Peace lo supo, y lo aprecia.

“La NBA es definitivamente un negocio, pero a veces los fans te hacen sentir como en casa”, concluyó. “Es muy refrescante para ver. Obviamente ellos aman a los Lakers y tener la chance de haber vivido eso fue fantástico”.

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