Russell dedica el tiro ganador a la memoria de su abuela

LOS ÁNGELES – “La victoria hubiera sido suficiente”.

D’Angelo Russell tuvo el partido más emotivo de su carrera, y su tiro ganador sobre la bocina para vencer a los Minnesota Timberwolves fue solo una pequeña parte de eso.

El base se enteró temprano el domingo del fallecimiento de su abuela paterna, y horas antes del partido todavía no había decidido si jugaría. Russell confesó que buscó vuelos a Louisville para acompañar a sus seres queridos, pero fueron sus hermanos y su padre los que lo convencieron de saltar a la cancha.

“Supe que es lo que mi abuela hubiera querido”, explicó. “Mi padre, mis hermanos, todos querían que jugara. Quería alejarme del baloncesto, no quería expresarme a través del baloncesto, pero era la única opción que tenía”.

Para los Lakers la historia tuvo final feliz, ya que el bombazo – que acabó durmiendo en la red tras rebotar en el aro y quedar suspendido en el aire durante algunas centésimas que parecieron eternas – les permitió ganar su cuarto partido al hilo, algo que lo lograban desde fines de 2012.

“La gente se volvía loca cada vez que Metta (World Peace) tocaba la pelota y por eso quería darle la bola”, contó Russell sobre la excéntrica jugada que definió el partido. “Al final lo vi, en la esquina y falló el tiro. Julius (Randle) consiguió el rebote, me encontró, y por la gracia de Dios, metí el tiro”.

Para el armador, esto resultó ser una caricia al alma, y la oportunidad de poder vivir un momento alegre junto a su familia. Al terminar el partido, Russell corrió a la tribuna para abrazarse con ellos.

“Ganar el partido con el tiro ganador, eso fue Dios poniéndole la frutilla al postre”, aseguró minutos después en el camerino.

Sus compañeros conocían la noticia desde temprano, pero para todos los demás que no tenían la información resultó raro verlo fallar 12 de sus primeros 18 tiros, incluyendo seis de sus siete intentos de larga distancia.

“Lo hablamos esta mañana y originalmente no iba a jugar”, confirmó Luke Walton. “Luego me escribió camino a la arena y me dijo que quería jugar. Le dije ‘claro que sí. Lo que podamos hacer por ti, lo dejo en tus manos’. Me dijo que quería jugar. Me dan escalofríos de hablar sobre cómo el partido terminó. Lo increíble que es para él tener un día duro en el que obviamente el baloncesto no es nada comparado con lo que él estaba viviendo. Con la muerte de un familiar que, hablando con él, es muy cercano y una parte grande de su familia. Verlo correr y saltar a la tribuna y encontrar su familia. Qué momento especial”.

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Russell terminaría la noche con 16 puntos, aunque con más pérdidas (cinco) que asistencias (cuatro). Por contrapartida, el canadiense Tyler Ennis consiguió la mejor marca de su carrera con 20 puntos, y le agregó cinco pases-gol para redondear otra fantástica actuación.

En la cancha, los Lakers necesitaron de todos, incluso de la producción de un World Peace que aportó ocho puntos y una avalancha de envión positivo, poniendo de pie al STAPLES Center en sus casi 11 minutos de juego y siendo ovacionado en repetidas ocasiones.

“Es increíble”, resumió Walton. “Lo aman por lo que es, por lo que ha hecho por esta franquicia”.

Además, los cinco titulares anotaron en dobles dígitos, con Larry Nance, Jr. adjudicándose un doble-doble (10 puntos y 10 rebotes), y liderando al equipo con seis asistencias – una nueva marca personal.

Sin embargo, nada de eso hubiera sido posible de no ser por la canasta milagrosa de Russell.

“Tramos de hacer que esta no fuera especial para él”, dijo Randle. “Realmente no podía meter sus tiros. Tenía buenas chances pero no las metía. Dios tiene una manera graciosa de hacer que las cosas funcionen, y él metió el tiro por nosotros. Estoy súper feliz por él”.

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