Poniendo en perspectiva la pólvora mojada de los Lakers

LOS ÁNGELES – Tras seis partidos disputados, la versión ofensiva 2017-18 de los Lakers no es la esperada.

Vale la pena señalar que cualquier conclusión a esta altura debe tomarse apenas como un pantallazo del momento actual, y que los números se estabilizarán con el correr de las semanas. Sin embargo, la expectativa de un equipo sólido en ataque todavía no se ha manifestado.

En realidad, hemos visto un poco de lo contrario. Según NBA.com/Stats, los Lakers se ubican penúltimos en eficiencia ofensiva, promediando 94.5 puntos por cada 100 posesiones. Esto sorprende, ya que los Lakers son el equipo que juegan al cuarto ritmo más alto de la liga, con 106.0 posesiones por partido.

La llegada de Lonzo Ball y las declaraciones de Magic Johnson, Rob Pelinka y Luke Walton hacían prever que los Lakers jugarían rápido, intentando maximizar los talentos del ex UCLA y aprovechar la juventud y el atletismo de su plantilla.

“Un poco es que estamos fallando tiros, otro poco es que necesitamos jugar a un ritmo más alto”, dijo Walton tras la derrota del sábado en Utah. “Somos mejores cuando estamos en transición y cuando no quedamos frenados ante una defensa de media cancha porque estamos usando a muchos jugadores jóvenes”.

Sin embargo, hasta ahora “rápido” no se ha traducido en “furioso”. Los laguneros no han podido sacar provecho de las posesiones extra que generan ya que un 16.4 por ciento de ellas terminan en pérdida – solo por detrás de Utah Jazz en esa categoría.

“Estamos tratando de encontrar nuestro juego”, opinó Ball. “Estamos tratando de correr, pero en algunas posesiones nos quedamos en la media cancha y luego estamos solo parados. Solo viene con práctica”.

Ahondando un poco más en los números, la puntería simplemente no ha acompañado a gran parte de sus intérpretes. Los Lakers tienen el segundo promedio más bajo de la NBA en triples (27.8 por ciento), y una marca que es aún peor en todos sus tiros en suspensión (25.0 por ciento). Jordan Clarkson, con 37.5 por ciento en triples, es el único jugador de la plantilla disparando por arriba del promedio de la liga.

Un tercer factor que complica las cosas es que los Lakers se encuentran entre los últimos cinco equipos en porcentaje de tiros libres, con 71.3 por ciento. Tanto Ball, como Brandon Ingram y Larry Nance, Jr. se ubican por debajo del 70 por ciento en la línea de los suspiros.

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Por contrapartida, Nance, Jr. ha sido el más efectivo en tiros de cancha. Su 62.8 por ciento lidera cómodamente a un equipo que tiene al resto de sus titulares disparando por debajo del 43.0 por ciento.

Las estadísticas avanzadas presentan una imagen igual de pálida. Los cinco titulares tienen eficiencia ofensiva por debajo de los 96 puntos por cada 100 posesiones, y tres de ellos están por debajo de los 90.

“Es un poquito de todo”, aventuró Walton tras la derrota ante los Raptors. “Creo que cuando los triples están entrando, la bola se mueve mejor. Cuando los triples entran, la cancha se abre un poco más para penetrar. Cuando nos quedamos estancados ofensivamente, es natural que los atletas digan, ‘voy a ir a hacer una jugada para mi equipo’. No es una cosa egoísta, es la manera que los jugadores en esta liga piensan. Es como todos llegaron hasta aquí. Ellos han sido buenos toda su vida y han sido capaces de conseguir canastas cuando querían. Nosotros tenemos que apegarnos a que, cuando las unidades están metidas atrás, aunque tengamos buenos tiros, hay que seguir dando el pase extra. Es un poquito de tres o cuatro cosas diferentes, y las pérdidas nos lastiman mucho. Nos desinflan, pero son cosas distintas en noches distintas”.

Lo importante es aquí poner las cosas en contexto. El concepto matemático del regreso a la media es real, y por eso se sabe que Brook Lopez mejorará su 38.8 por ciento de cancha (y 25.0 en triples) a cifras mucho más cercanas al 50.5 y 32.4 de su carrera, respectivamente. Lo mismo sucedería con Kentavious Caldwell-Pope, que está disparando 37.5 por ciento de cancha y 27.8 en triples, por debajo del 40.5 y 33.3 de su carrera.

Incluso Ball, teniendo en cuenta la adaptación a la NBA, sus rigores y la línea de tres puntos extendida, no disparará 31.1 por ciento de cancha y 28.1 en triples tras disparar 55.1 y 41.2, respectivamente, en UCLA. La verdad, en todos estos casos, está en algún punto intermedio.

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De la misma forma, y en cuanto a lo colectivo, es difícil imaginar que el quinteto titular continúe siendo superado por 10.7 puntos por cada 100 posesiones cada vez que esté en cancha. O que sigan promediando 91.7 puntos por cada 100 posesiones, la marca que tienen en sus cuatro juegos juntos.

Los partidos irán esclareciendo la situación. Por lo pronto se pueden también observar tendencias positivas en Nance, Jr. y Julius Randle (60.0 por ciento de cancha y 33.3 por ciento en triples, aunque en un rol menor). Ni hablar de un Kyle Kuzma que dispara 50.7 por ciento de cancha en 11.2 intentos por noche en sus primeros seis juegos en la NBA.

Clarkson también está teniendo un comienzo auspicioso – algo que ya ha hecho en otros principios de temporada (43.4 por ciento en noviembre hace dos años) – y Josh Hart ha llamado la atención en minutos limitados desde su debut.

Por si fuera poco, la segunda unidad con Kuzma, Hart, Randle, Clarkson y Corey Brewer ha hecho lo suyo para suplir las falencias del quinteto titular, superando a sus oponentes por 14.4 puntos por cada 100 posesiones en los 21 minutos que han tenido juntos en cancha esta temporada. Tanto el 110.3 de eficiencia ofensiva como el 96.0 de eficiencia defensiva son números interesantes, a sabiendas que no deja de ser una muestra minúscula.

Además, el énfasis en la defensa comienza a dar señales de progreso, con los Lakers ubicados en el puesto No. 12 con apenas 100.9 puntos permitidos por cada 100 posesiones.

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