Lonzo Ball graba su nombre en la historia en Milwaukee

LOS ÁNGELES – Algunas actuaciones trascienden el resultado final de un partido.

El sábado por la noche fue una de esas, ya que Lonzo Ball se convirtió en el jugador más joven de toda la historia de la NBA en conseguir un triple-doble, superando a LeBron James por cinco días. El joven de Chino Hills lo hizo con apenas 20 años y 15 días.

El resultado final fue adverso, en otra actuación poco lúcida de los dirigidos por Luke Walton, pero Ball dejó atrás su mala racha reciente, explotando con 19 puntos, 12 rebotes, 13 asistencias, tres robos y tres tapas en 38 minutos.

Con él en cancha, los Lakers superaron a Milwaukee por 10 puntos. Con Ball en la banca, el equipo tuvo un déficit de 18 unidades.

El producto de UCLA empezó el partido agresivo, y se benefició de un cambio en la rotación ejecutado por Walton. El entrenador lo mandó a la banca a mediados del primer cuarto, para que este regresara al partido al comenzar el segundo periodo y jugar una buena parte de sus minutos con la segunda unidad. Eso funcionó a las mil maravillas, y las asistencias se acumularon rápidamente, con los Lakers dándole pelea a uno de los equipos en ascenso de la Conferencia Este.

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Así, con Ball conduciendo a la segunda unidad, y con algunos intérpretes diferentes – Vander Blue en los minutos que venían siendo de Josh Hart – el equipo tuvo sus mejores pasajes, sobre todo cuando este se combinó con Julius Randle y Jordan Clarkson.

Fue precisamente Randle una de las figuras del partido, en un rol mayor. Sus 27 minutos superaron su promedio reciente, y el ala-pivot cerró la noche con 17 puntos y ocho rebotes. Clarkson no tuvo una noche tan acertada, y los Lakers, de ofensiva anémica en la actual gira, extrañaron su producción.

Ya de vuelta con los titulares, Ball encontró en Kyle Kuzma un viejo, nuevo aliado. El otro novato sumó su cuarto doble-doble de la temporada con 21 puntos y 11 rebotes, también dejando atrás una pequeña seguidilla de actuaciones dispares. Este batalló efectivamente con Giannis Antetokounmpo en la primera mitad, pero eventualmente el griego se impuso y terminó inclinando la balanza en un partido más parejo de lo indicó el resultado.

Las fallas de los Lakers quedaron a la vista, y algunas llegan a ser tendencia. Las 23 pérdidas fueron la peor marca de la temporada, y el equipo venía de tener 19 ante Wizards. Los Bucks, que dispararon un 40.7 por ciento de cancha inferior al de los Lakers, lo aprovecharon derivando 17 puntos de esos fallos.

Los tiros libres fueron el otro talón de Aquiles: el equipo disparó 22/37 (59.9 por ciento) tras disparar 30/41 en Washington. Eso le permitió a un equipo de Milwaukee llevarse el triunfo pese a solo repartir 16 asistencias en la noche, además de perder la batalla de los rebotes.

Los Lakers atraviesan un mal momento en ofensiva, pero varios de sus problemas son del tipo que se pueden solucionar a corto plazo. Entre lo bueno, Ball disparó 7/12 de cancha y 3/5 en triples en una noche histórica, efectiva y que demuestra que su potencial sigue intacto. Eso, sin dudas, es más relevante que el resultado en la noche fría del BMO Harris Bradley Center.

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