Lakers extienden su racha en la noche de World Peace

LOS ÁNGELES – Al igual que hace un año, el cierre de temporada de los Lakers contó con un héroe conocido, un público enamorado y un triunfo del equipo.

El protagonista de la versión 2017 del final de campaña en STAPLES Center fue Metta World Peace, quien brilló en el que podría haber sido su último partido como profesional en el templo que lo vio convertirse en leyenda con un triple histórico siete años atrás.

El alero, de pocas oportunidades en la temporada pero siempre al pie del cañón para levantar el ánimo del equipo con un consejo, una broma, o una ocurrencia, se llevó todos los reflectores al liderar a los de púrpura y dorado a su quinta victoria consecutiva.

Los Pelicans fueron la víctima de turno, y World Peace se despachó con 18 puntos, cuatro rebotes y cuatro robos, poniendo de pie a todo un estadio que logró que, por un rato, pareciera que los buenos tiempos nunca se fueron.

Con los Lakers a punto de completar su tercera temporada al hilo sin clasificación a playoffs, el público le declaró una vez más amor eterno a un jugador único e irrepetible, tan excéntrico como la ciudad que lo hizo campeón de la NBA.

“Fue un gran sentimiento”, describió. “He tenido una carrera larga, y que termine en lo alto – Juego de Estrellas, sexto en la votación para el JMV, que hubiera ganado el año que me suspendieron, Jugador Defensivo del Año, Primer Equipo Defensivo, Tercer Equipo de la NBA, todo – este es un gran sentimiento. Estar en el abismo, construir una base, y trabajar. No creo haber nunca vivido algo como esto. Uno fracasa, pero sigue empujando y lo hicimos juntos, así que esto me gustó”.

Sus compañeros, que aprendieron incontables lecciones de su parte en estas dos temporadas recientes, se deshicieron en elogios.

“Increíble”, opinó Thomas Robinson. “Creo que era una historia que estaba escrita. Metta trabajó a lo largo de los años y trabajó este año. Poder presenciar el verlo quedarse antes y después. Y también quiero agradecerle a Metta por ayudarme a lo largo del año y darme confianza. Gracias Metta”.

Luke Walton, quien fuera compañero suyo, no ocultó su emoción.

“Fue muy divertido y sentí mucha alegría en mi corazón al ver a Metta divertirse tanto jugando”, aseguró. “Por lo que ha hecho por nosotros este año, y obviamente, por la relación personal que tenemos. Los aficionados fueron increíbles, absolutamente increíbles. Me dieron escalofríos cuando lo saqué en el cuarto (periodo) y cuando estaba en la banca y cantaban su nombre. Fue maravilloso”.

El entrenador de los angelinos rápidamente mencionó la gran lección que todos en su plantilla deberían acatar.

“Lo que le dije al equipo, y en especial a los jóvenes, es que vean cómo entrena y se cuida porque ama el baloncesto de tal forma. Quiere seguir jugando todo lo que pueda porque el juego es grandioso y se termina para todos. No digo que este sea el final para Metta pero es difícil apreciar en el momento de jugar y lo rápido que se te puede ir la carrera. Realmente necesitamos usar eso para jugar con pasión, energía y alegría cuando sea que estemos jugando. Cada vez que estemos en la cancha, aprovechar la oportunidad del corto tiempo que tenemos como atletas profesionales, y creo que Metta mostró que es el ejemplo perfecto de cómo ser un profesional en esta liga”.

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El partido se definió rápidamente en la segunda mitad, ya que enfrentaba a un conjunto jugando en buen nivel y con bastante viento de cola, y a otro que sentó a sus dos grandes figuras (Anthony Davis y DeMarcus Cousins).

Los Lakers tuvieron un ataque balanceado, con seis jugadores en dobles dígitos, y grandes aportes defensivos de Corey Brewer, David Nwaba, Larry Nance, Jr. y compañía, todos inspirados por la energía inagotable del veterano de mil batallas que solía llamarse Ron Artest.

La energía se convirtió en un vendaval, alcanzando uno de sus picos con una volcada estratosférica que sirvió como punto de exclamación a la temporada inicial de Brandon Ingram. El novato, de comienzo irregular, logró despejar muchísimas dudas en las últimas semanas y restablecerse claramente como el futuro de la organización.

Los laguneros, mientras tanto, se permitieron celebrar, haciéndole firmar a World Peace la ficha del partido tras rociarlo de agua helada en el camerino.

La sonrisa, marca registrada de World Peace ante toda adversidad, se apoderó de un vestuario que no mintió cuando declaró hace algunas semanas que se había cansado de perder.

Los Lakers viajaron de inmediato a la Bahía, con la intención de cerrar por lo alto una temporada irregular, pero que sirvió para aclarar el panorama y ubicar a la franquicia en el camino de regreso hacia la cima.

Esto recién empieza.

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