Lonzo Ball tuvo su redención ante Celtics

LAS VEGAS – Tras un debut irregular, Lonzo Ball había prometido una mejor versión suya y del equipo de cara al juego contra los Celtics.

Si bien los Lakers (0-2) acabaron cayendo, el conjunto demostró mejor química ofensiva e intensidad en el canasto propio ante una escuadra de Boston plagada de talentos de lotería.

Ball volvió a tener las riendas del equipo, y ante la ausencia de Brandon Ingram – quien se perderá el resto de la Liga de Verano por precaución tras una torcedura de tobillo y unos calambres – se encargó de jugar y hacer jugar.

El oriundo de Chino Hills terminó la noche con un triple-doble (11 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias), demostrando claramente que su efecto es todoterreno.

“Fue un gran juego de recuperación para él”, aseguró el entrenador Jud Buechler. “Estoy muy feliz por él. Se notó que por momentos estaba más cómodo. Las asistencias estuvieron, anotó un poquito más. Creo que tuvo algunas chances más cerca del canasto, y me gustaría que fuera un poquito más agresivo y anote algunas fáciles. Se ven los ajustes que hizo desde (el viernes al sábado)”.

El balón se movió como nunca, generando un efecto en cadena en el que sus compañeros también buscaron el pase extra, las habilitaciones desde línea de fondo y un incremento extremo del ritmo de juego. Con Lonzo, la estrategia es rebote y salir a correr.

“Definitivamente es contagioso”, aseguró. “Mis compañeros me están diciendo que estoy siendo un poquito demasiado generoso con todas las bandejas o volcadas que podría haber tenido, pero cuando doy el pase extra ellos lo hacen también”.

El mayor beneficiado fue Kyle Kuzma, el alero híbrido de la Universidad de Utah que explotó con 31 puntos (y nueve rebotes). El francotirador estuvo fino desde el arco, y además fue el blanco de más de la mitad de las asistencias de Ball. Seis pases del ex UCLA terminaron en canastas del oriundo de Flint (Michigan), quien mostró todo su arsenal anotando también en el poste y siendo certero en la línea.

“No ha sido súper consistente a lo largo de nuestro mini campamento de entrenamientos y la Liga de Verano, pero puede encenderse y es un tirador de rachas”, dijo Buechler. “Cuando se enciende, realmente puede (explotar). Estoy feliz por su noche”.

La clave estuvo en el tiro, una faceta de su juego que está en desarrollo. El jugador confesó que la línea de tres puntos de la NBA lo favorece más que la del baloncesto colegial, pese a que la primera está más lejos del canasto.

“Es porque tengo que involucrar mis piernas. El triple universitario casi lo puedes tirar como un tiro libre si quieres. Estando tan profundo, tengo que enfocarme en involucrar las piernas en la mecánica de mi tiro. Al hacerlo, soy más eficiente y efectivo”.

En el caso de Ball, la cuenta pendiente sigue siendo su tiro. Ante Celtics, él disparó 5/13 de cancha y 1/5 en triples, tras disparar 2/15 (con 1/11 en triples) el viernes ante Clippers. Sin embargo, esto no es algo que le haga perder el sueño.

“Mi tiro está apagado, pero todos me conocen y saben que voy a seguir tirando”, avisó. “Mi confianza está ahí, solo tengo que meterlos”.

Ball cree que con el correr de los partidos irán progresivamente jugando mejor, y señaló el juego ante Boston como ejemplo.

“Nos estamos sintiendo más cómodos entre nosotros”, dijo. “Se pudo ver que pudimos salir a correr mucho, y eso es bueno. Cuanto más juguemos, más química construiremos”.

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